El tomate de untar catalán es un clásico mediterráneo que se restriega sobre pan y se acompaña con aceite de oliva virgen extra. No todos los tomates sirven para untar, solo aquellos con pulpa carnosa, piel firme y un punto justo de madurez. Los tomates de colgar, también conocidos como "de penjar", son los más apreciados para este propósito. En Cataluña, Mallorca y la Comunidad Valenciana, estos tomates son sagrados. Un buen tomate de untar no se disfraza con ajo, especias ni conservas, solo necesita un pan con alma y un aceite de oliva virgen extra. La prueba del sabor se nota al primer roce, si el pan se tiñe de rojo y el aroma es fresco, es un tomate de verdad. Los mejores tomates de untar llegan de variedades locales que se cultivan con mimo y se recogen justo a tiempo. El tomate de untar es cultura, identidad y memoria colectiva, y es la prueba de que lo simple puede ser sublime.