La sequía en Irak ha revelado un cementerio helenístico oculto bajo el embalse de Mosul, con más de 40 tumbas y objetos cotidianos que datan de hace 2.300 años. El equipo arqueológico liderado por Bekas Brefkany descubrió una necrópolis cuidadosamente organizada, con adultos enterrados en la parte superior y niños en la inferior. Se recuperaron ataúdes cerámicos ovalados, ánforas y vasijas con influencias helenísticas y locales. Los restos fueron trasladados al Museo de Duhok para su conservación. La zona del embalse de Mosul ya había sorprendido en 2022 con la emergencia de ruinas de una ciudad de 3.000 años y un relieve del rey asirio Asurbanipal. La sequía en Irak es la más grave en un siglo y ha afectado a la población y la agricultura. El regreso del agua amenaza con volver a enterrar o destruir lo hallado, por lo que los arqueólogos insisten en la necesidad de recursos y una estrategia urgente para preservar la memoria.