En 2014, un buscador aficionado encontró cuatro anillos de oro en una zona boscosa cercana a Brașov, en el centro de Rumanía. Los objetos, datados en torno al siglo X a.C., pertenecen al tipo Brăduț, una categoría de joyería propia de las comunidades del Hallstatt B1. El arqueólogo Florin Motei determinó que las piezas fueron elaboradas con oro de alta pureza, casi un 90%, y decoradas con un patrón de incisiones paralelas. Los anillos podrían haber sido utilizados como moneda primitiva, antes de la invención de las acuñaciones metálicas. Se han encontrado conjuntos similares en distintos puntos de Transilvania y el oeste de Rumanía, lo que sugiere un sistema de estandarización del valor. El peso total del conjunto es de 7,19 gramos y su decoración sigue un patrón casi matemático. Los análisis de laboratorio revelan que los anillos fueron fundidos en moldes abiertos y luego martillados y doblados en caliente. El oro se mezcló con pequeñas proporciones de plata y cobre, una aleación que ofrecía resistencia sin alterar el brillo. Se conocen seis hallazgos de anillos tipo Brăduț en toda Rumanía, lo que apunta al corazón de Transilvania como epicentro de un sistema simbólico y económico común.