El autor describe cómo la decadencia puede ocurrir de manera lenta e imperceptible, como la pérdida de cabello o la llegada del presente. Compara la vida con un reloj que se derrite y reflexiona sobre cómo la percepción del tiempo cambia con la edad. Menciona la ironía de que la gran tragedia del futuro es que nunca llega, sino que es el presente lo que nos golpea. El autor también hace referencia a la calvicie y la alopecia, y cómo puede ser un tema de broma o preocupación. La decadencia es un proceso lento que puede ser desbordante, y el autor lo ilustra con ejemplos personales y culturales, como la carrera de cien metros entre Falete y Lalachus, o la casa de paja de los tres cerditos. El autor concluye que la decadencia es un proceso natural que todos experimentamos, y que es importante aceptar y entender.