Jane Austen defendió el matrimonio basado en el amor romántico y el respeto mutuo, algo subversivo en el siglo XVIII. Aunque las novelas de Austen siguen siendo relevantes, los datos muestran que el matrimonio sigue sin ser sinónimo de final feliz para la mujer, con una tasa de divorcio del 57% en España y las mujeres en pareja realizando más tareas domésticas. La idea de Austen de un hombre que cambia y se transforma sigue siendo un ideal en la ficción actual, pero muchos hombres aún no han sido educados para identificar sus emociones y mostrar vulnerabilidad. Las hermanas Austen, Jane y Cassandra, eligieron no casarse para mantener su libertad y autonomía. El contexto ha cambiado, pero las preguntas sobre el matrimonio y las relaciones siguen siendo relevantes. La brecha salarial del 18,36% y la falta de reparto equitativo de responsabilidades en las parejas siguen siendo problemas actuales.