José K, después de un verano tórrido e incendiado, decide salir de su figón y buscar compañía para compartir penas y charlar. Se reúne con el Ojo Izquierdo y el Catavenenos en un banco del parque, donde disfrutan de un solecillo agradable, viento mesurado y lluvia escasa. Los tres, a pesar de ser vetustos y un poco reumáticos, mantienen su espíritu chulo y desagradable. La charla es animada, y el Ojo Izquierdo pregunta cómo están. La reunión es un intento de José K de escapar de la desgracia y la tristeza que lo rodea, buscando refugio en la compañía de amigos. La escena se desarrolla en un ambiente tranquilo, con una botellita de agua de la fuente de Lozoya, lo que agrega un toque de naturalidad y simplicidad a la reunión.