Los japoneses tienen una técnica ancestral para combatir el calor sin gastar energía. Pulverizan agua fría en cortinas y suelos de balcones y terrazas para refrescar el aire que entra en el hogar. Este método se basa en el principio físico del enfriamiento por evaporación, que consiste en que el agua coge calor del aire para convertirlo en vapor, bajando su temperatura. La práctica es una versión modernizada del uchimizu, una costumbre japonesa que se traduce literalmente como 'mojar el suelo con agua'. Esta técnica se originó en el período Edo, donde se mojaban entradas de casas, aceras y jardines para refrescar el ambiente, controlar el polvo en suspensión y dar frescura estética y sensorial al hogar. La temperatura puede alcanzar los 40ºC, pero con este truco, los japoneses pueden dormir frescos sin necesidad de aire acondicionado o ventilador.