El retrato de Felipe V, colgado boca abajo en el Museo de Bellas Artes de Xàtiva, es un símbolo de rechazo por la infamia que representó el primer rey borbón de España. Felipe V mandó quemar la ciudad de Xàtiva el 19 de junio de 1707, después de la Batalla de Almansa del 25 de abril del mismo año. La ciudad pasó de tener 12.000 habitantes a solo 400 y tardó casi 80 años en recuperar su nivel demográfico. El retrato de Felipe V es una obra pintada por el artista local Josep Amorós en 1719 y muestra al monarca con casaca roja delante de una escena de la Batalla de Almansa. La decisión de darle la vuelta al retrato sigue envuelta en varias teorías, pero la versión más extendida señala al historiador Carlos Sarthou. El cuadro ha permanecido invertido durante décadas y sigue siendo un símbolo inquebrantable de la identidad valenciana. Recientemente, el retrato de Felipe V ha sido sometido a un exhaustivo proceso de restauración llevado a cabo por el Institut Valencià de Conservació, Restauració i Investigació (IVCR+I). La restauradora Isabel Alonso destacó los desafíos encontrados durante el proceso, incluyendo la presencia de papel y barnices en exceso que dificultaban la visibilidad original de la pintura.