Crecer bilingüe fortalece las capacidades cognitivas desde etapas tempranas, mejorando la flexibilidad cognitiva, la memoria de trabajo y el pensamiento crítico. Los bilingües desarrollan mejor sus funciones ejecutivas y tienen mayor densidad de materia gris en regiones asociadas al lenguaje. Esto se traduce en un mejor desempeño académico, especialmente en lenguaje, matemáticas y ciencias. Aprender un segundo idioma temprano también facilita la adquisición de otros idiomas. Los bilingües tienen mayor empatía, habilidad para entender diferentes puntos de vista y desarrollan más temprano la toma de perspectiva. La confianza personal también se ve fortalecida. A nivel laboral, ser bilingüe abre puertas y puede generar un aumento salarial entre un 5% y un 20%. El bilingüe también protege la mente en la vejez, retrasando la aparición del Alzheimer entre 4 y 7 años. La edad ideal para iniciar el aprendizaje de un segundo idioma es entre los 3 y 7 años.