El parque de atracciones moderno nació en Dinamarca en el siglo XVI, en un lugar llamado Dyrehavsbakken. Con la llegada del siglo XX, se introdujeron atracciones mecanizadas. El término parque de atracciones se aplica a cualquier cúmulo de atracciones, mientras que el término parque temático implica una narrativa o temática que une todo. Compañías como Disney venden una narrativa, no solo atracciones. Actualmente, se considera que 'parque temático' engloba 'parque de atracciones', y es raro encontrar un parque que no sea tematizado. Un ejemplo de parque temático es Isla Mágica, con su ambientación histórica de los descubrimientos, o Port Aventura, con su premisa de expedición global. En el futuro, Netflix quiere crear parques temáticos con sus franquicias, reforzando la idea de que muchos no necesitan el componente de adrenalina para disfrutar su visita a estos lugares. El parque de Ghibli es un ejemplo claro de un parque temático que no es de atracciones, con sus elaboradas recreaciones de la filmografía del estudio.