La relación entre humanos y perros en China se remonta al Neolítico, con restos caninos encontrados en asentamientos como Hemudu y Yangshao. Los perros han desempeñado papeles diversos en la sociedad china, desde cazadores y guardianes hasta fuente de alimento y símbolos rituales. Con el paso del tiempo, los perros se introdujeron en los hogares de las clases altas como animales de compañía y se convirtieron en símbolos de estatus. Hoy, hay al menos 14 razas caninas reconocidas como autóctonas de China continental y 5 más originarias del Tíbet. Algunas de estas razas incluyen el perro crestado chino, el chow chow, el carlino, el pequinés, el shar-pei, el shih tzu, el lhasa apso, el spaniel tibetano y el terrier tibetano. La China Kennel Union (CKU) es la organización encargada del registro y promoción de estas razas. La percepción de los perros en China ha cambiado, y ahora son considerados compañeros valiosos y miembros de la familia. En 2017, investigaciones genéticas demostraron que el perro crestado chino comparte mutaciones genéticas con razas de América como el xoloitzcuintle y el chihuahua.