La Sábana Santa de Turín ha sido objeto de debate durante siglos. Un estudio reciente dirigido por Cicero Moraes, experto en reconstrucciones faciales históricas, sugiere que la imagen en la sábana podría no corresponder a un cuerpo real, sino a una creación artística de la Edad Media. Utilizando software de modelado 3D, Moraes comparó la manera en que una tela se comporta al cubrir un cuerpo humano frente a una escultura en bajorrelieve. Las simulaciones mostraron que la tela se deforma y produce una imagen ensanchada cuando se coloca sobre un cuerpo tridimensional, mientras que la imagen resultante es más nítida cuando la tela se proyecta sobre una superficie plana o ligeramente elevada. Esto apunta a que la reliquia pudo haberse creado mediante contacto con una matriz de madera, piedra o metal, pigmentada o calentada en las zonas de contacto. La Sábana Santa apareció documentada por primera vez a finales del siglo XIV, época en la que era común el uso de bajorrelieves para representaciones religiosas. Estudios previos ya habían datado su origen entre los años 1260 y 1390, sugiriendo un artefacto medieval más que un vestigio de la crucifixión de Jesús. Moraes defiende que la explicación más plausible es que sea una obra maestra del arte cristiano creada con gran conocimiento técnico.