El Valle de Boí, en el norte de Lérida, es un lugar donde la historia y la naturaleza se encuentran en cada rincón. Sus pueblos, senderos y paisajes de alta montaña reflejan siglos de actividad humana adaptada al entorno. La ruta medieval más bonita de Lérida conecta Barruera, Erill la Vall, Boí, Taüll y Durro, formando un circuito de 15,2 kilómetros con un desnivel acumulado de 715 metros. Los caminos siguen sendas antiguas que han unido los pueblos durante siglos, atravesando bosques, prados y ríos que mantienen el trazado histórico. A lo largo del recorrido, es posible visitar varias iglesias románicas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como Sant Climent de Taüll, Sant Joan de Boí y Sant Feliu de Barruera. Caldes de Boí, un enclave termal con siglos de historia, se encuentra a 1.500 metros de altitud y ofrece un paisaje característico del Pirineo catalán. El balneario ocupa 20 hectáreas de jardines donde emergen 37 manantiales con distintas propiedades minerales.