La artista Ruth Ewan ha creado relojes que dividen el día en diez horas, cada hora en cien minutos y cada minuto en cien segundos. Esta idea se basa en la Revolución Francesa, que implementó oficialmente el sistema de diez horas en 1793 como parte de sus reformas radicales. El sistema decimal tenía la intención de simplificar los cálculos y romper con el pasado. El uso del tiempo decimal fue obligatorio desde finales de 1793 hasta abril de 1795, cuando se suspendió su uso tras solo 500 días, debido a la gran resistencia popular y la dificultad de adaptar la vida cotidiana y los relojes existentes a este nuevo sistema. La obra de Ewan forma parte de una serie de creaciones similares, llamada 'We Could Have Been Anything That We Wanted To Be', y fue presentada originariamente en el Folkestone Artworks de 2011. La intención de Ewan es mostrar cómo los cambios en la organización del tiempo pueden simbolizar transformaciones sociales profundas y propone una nueva manera de percibir el mundo y cuestionar los sistemas vigentes.