La Cripta de los Capuchinos, ubicada en el corazón de Roma, es un lugar que combina historia, religión y un sentido estético escalofriante. Fue construida entre 1626 y 1631 bajo la supervisión del papa Urbano VIII y alberga los restos de más de 3.600 frailes capuchinos, dispuestos en composiciones que parecen esculturas hechas con calaveras, fémures y tibias. La cripta se encuentra en la iglesia de Santa Maria della Concezione dei Cappuccini y consta de cinco capillas oscuras. La entrada general cuesta 10 euros, con tarifas reducidas para menores de 18 años y mayores de 65. La cripta abre diariamente de 9:00 a 19:00 horas, aunque cierra en días festivos puntuales. La visita comienza en el pequeño museo anexo, donde se contextualiza la vida de los capuchinos y se exhiben obras de arte, incluyendo un lienzo de Caravaggio que representa a San Francisco. La cripta es un lugar que invita a reflexionar sobre la mortalidad y la vida, con un recordatorio visual de la frase 'Quello che voi siete noi eravamo, quello che noi siamo voi sarete'. La parada de metro más cercana es Barberini, en la Línea A.