La asociación entre policías y donuts se remonta a los años 50-70 en Estados Unidos. En ese momento, los negocios cerraban temprano, dejando a los policías sin lugares para descansar o realizar tareas durante sus patrullas nocturnas. Fue entonces cuando los inmigrantes asiáticos, especialmente camboyanos y vietnamitas, abrieron tiendas de donuts de 24 horas, convirtiéndose en paradas indispensables para los agentes de la ley. Estas tiendas ofrecían un snack rápido y cómodo, acompañado de café, lo que gustaba a los policías. La cultura del donut en Estados Unidos llevaba casi 200 años presente, pero fue en esta época cuando se consolidó gracias a la visión de negocio de estos inmigrantes. La relación entre policías y donuts se potenció en cine y series de televisión, quedando como el vicio policial por defecto. La expansión de estos negocios de 24 horas más allá de los donuts no cambió la percepción pública de esta asociación. En la actualidad, este estereotipo sigue siendo una parte integral de la cultura popular, a pesar de ser una exageración de la realidad.