La Casa Torres de Lanzarote, ubicada en la Villa de Teguise, es un ejemplo único de arquitectura del siglo XVIII y ha sido declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento. Su construcción data de más de dos siglos y constituye un ejemplo representativo de la arquitectura señorial urbana lanzaroteña. Fue propiedad del sacerdote Bartolomé de Torres y destaca como uno de los mejores exponentes de la arquitectura civil de Lanzarote y del siglo XVIII en toda Canarias. El edificio ha sido objeto de reconocimiento en diversas publicaciones y ha sido protegido integralmente desde 2014. Actualmente, se encuentra en proceso de restauración y se prevé que albergue el Museo Casa Torres, dedicado a la historia de la migración canaria a Texas y al intercambio cultural con la ciudad de San Antonio. La casa cuenta con una capilla privada, que era un símbolo de poder y riqueza en la época, y que solo estaba al alcance de unos pocos. El profesor Israel Campos explica que la capilla privada era un reflejo de la capacidad de disponer de los servicios religiosos de forma personalizada y sin tener que mezclarse con el resto de la población. La casa también cuenta con saeteras de cantería, que son aberturas en los muros de piedra para poder disparar con arco o ballesta. El edificio ha sido adquirido por el Gobierno de Canarias y se prevé que sea cedido al Cabildo de Lanzarote.