Una investigación de la Universidad Complutense de Madrid, liderada por el profesor Luis Ríos, ha analizado el enterramiento de una niña de unos seis años hallado en 2015 en la cripta del Convento de las Trinitarias Descalzas. El estudio revela cómo en el Madrid del siglo XIX se combinaban tratamientos médicos con elementos simbólicos propios del rito funerario cristiano. El féretro contenía el cuerpo semi momificado de la menor, vestido con una capa azul y lazos del mismo color. Junto a ella se hallaron una hoja de hiedra y una rama de palma trenzada. El vendaje incluía capas de gasa, una placa metálica de cobre y zinc, y una hoja fértil de Hedera en contacto con la piel. La hiedra ha sido utilizada con fines dermatológicos desde la Antigüedad, siendo citada por Dioscórides en el siglo I y por Avicena en el siglo X. La palma es un motivo iconográfico presente desde la antigüedad en Mesopotamia y Egipto, con un simbolismo adaptado por el cristianismo durante la Edad Media. El azul se asocia al culto mariano y adquiere valor moral y espiritual desde el siglo XI.