La cebolla es un ingrediente fundamental en la cocina, con nueve variedades comunes en España. La cebolla amarilla es la más habitual, con un alto contenido en azúcares, ideal para guisos y sopas. La cebolla blanca es perfecta para platos que requieren una cocción breve, mientras que la cebolla morada es crujiente y dulce, ideal para ensaladas y ceviches. La cebolla dulce es la más suave y amable, con la variedad Fuentes del Ebro siendo la más famosa. La cebolla francesa o cipollini es pequeña y redonda, ideal para asar o caramelizar. La chalota es una joya aromática, con un sabor que combina dulzura y picante. La cebolleta es una especie distinta, con un bulbo blanco y hojas verdes, ideal para ensaladas y platos fríos. El calçot es una cebolla blanca alargada, cultivada bajo tierra, y se come asada con babero. El cebollino es la versión más delicada del género Allium, con tallos verdes que se usan como hierba aromática. Estas variedades ofrecen una amplia gama de opciones para cocinar y disfrutar de la cebolla.