Las haniwa son figurillas de barro que se crearon durante el período Kofun (250-538 d.C.) en Japón. Se colocaron sobre los túmulos funerarios para albergar a la élite y se cree que actuaban como intermediarias entre los vivos y los muertos. La variedad de formas y la carga simbólica de estas piezas las convierten en un testimonio revelador de la espiritualidad y la organización social del Japón antiguo. Se han clasificado en tres grupos: cilíndricos, figurillas que reproducen objetos y piezas figurativas. Los haniwa se fabricaban mediante la técnica del anillo y se cocían en hornos de baja temperatura. Se estima que su función ritual perdió sentido con la introducción del budismo y desaparecieron del registro arqueológico. Las figurillas haniwa son apreciadas como obras maestras de la cerámica japonesa primitiva y se exhiben en museos como el Museo Nacional de Tokio.