Japón experimentó una caída marcada en la natalidad en 1966, con una disminución del 25% en el número de nacimientos respecto a 1965. La tasa de fecundidad pasó de 2,14 en 1965 a 1,58 en 1966, y se recuperó al año siguiente. Esto se debió a una superstición relacionada con el año del caballo de fuego en el calendario tradicional chino, que considera que las mujeres nacidas en ese año matarán a sus maridos. En 2026, se espera que la tasa de natalidad sea aún menor, con una tasa de fecundidad actual de 1,15. La sociedad japonesa ha cambiado significativamente desde 1966, y se espera que la caída en la natalidad sea menos pronunciada. El fenómeno se dio de forma más marcada en el Japón rural que en el contexto urbano. La tasa de natalidad en Japón ha estado disminuyendo progresivamente desde la segunda mitad del siglo XX, y se conoció como el 'shock del 1,57' cuando la tasa cayó por debajo del año Hinoeuma.