El kefta es un plato originario de Persia que se extendió por Oriente Medio y llegó a Al-Ándalus, donde se fusionó con la gastronomía local. Se trata de una mezcla de carne picada de cordero, ternera o una mezcla de ambas, aderezada con especias, hierbas frescas, ajo y cebolla. En Andalucía, el kefta se adaptó y evolucionó en albóndigas, brochetas y rellenos especiados, manteniendo su esencia pero adoptando sabores locales. La influencia del kefta es clara en la cocina andaluza, desde Córdoba hasta Sevilla y Granada, donde se pueden encontrar pinchos morunos, albóndigas con hierbabuena y comino, y brochetas acompañadas de hummus y pan de pita. El kefta andaluz es versátil y se puede cocinar al horno, convertirse en versión vegana o adaptarse para dietas sin gluten.