Mario Garcés visitó Auschwitz y se sintió conmocionado por la falta de respeto y sensibilidad de algunos visitantes. Considera que visitar un campo de exterminio nazi debería ser una obligación para quienes todavía tienen una brizna de moralidad. En su visita, observó a jóvenes haciendo selfies sonriendo ante la residencia de Rudolf Höss, a una mujer con un outfit inapropiado buscando un hueco para una fotografía y a personas hablando de temas banales en un lugar de gran tristeza. Garcés critica la falta de decoro y respeto en un lugar donde murieron más de un millón de personas. La banalidad del mal, concepto acuñado por Hannah Arendt, se refiere a la capacidad de las personas para cometer actos atroces sin sentir remordimiento. Garcés considera que la humanidad debería agradecer si se impidiera la entrada a personas que no muestran respeto en estos lugares. La visita a Auschwitz debería ser una experiencia que haga reflexionar sobre la condición humana y la importancia de preservar la memoria de las víctimas del Holocausto.