El azul fue un color reservado para unos pocos durante siglos debido a su escasez en la naturaleza. Los egipcios crearon el azul egipcio, considerado el primer pigmento sintético de la historia, mediante una mezcla de materiales como cobre, calcio y arena de cuarzo calentados a 1.000 grados centígrados. El azul ultramar, extraído del lapislázuli, fue el pigmento más caro y deseado de la historia, con un precio que superó al del oro en el Renacimiento. 30 gramos de azul ultramar valían más que 40 gramos de oro. La escasez y el precio del azul ultramar limitaron el arte, y solo se reservaba para lo sagrado. El azul de Prusia, descubierto en 1704, y el azul ultramar sintético, creado en 1828, revolucionaron el arte al permitir que los pintores accedieran a un azul intenso sin depender de minerales caros. El azul ha acumulado significados que van más allá del arte, simbolizando calma, introspección, sabiduría o protección en muchas culturas.