En la colina de Hissarlik, en la actual Çanakkale, Turquía, se han descubierto un broche de oro con motivos en espiral, un alfiler de bronce y un fragmento de jade extremadamente raro. El broche de oro ha sido fechado en torno al 2500 a.C. y es uno de los mejor conservados de su clase, con solo dos piezas similares en todo el mundo. El hallazgo del jade sugiere que Troya era parte de redes de comercio a larga distancia, probablemente con Asia. El proyecto 'Patrimonio para el Futuro' busca rescatar objetos antiguos y devolver vida al legado cultural de Anatolia. El ministro de Cultura de Turquía, Mehmet Nuri Ersoy, considera que este hallazgo es uno de los más importantes de los últimos cien años en la legendaria ciudad de Troya. Las piezas descubiertas serán exhibidas en el Museo de Troya, inaugurado en 2018. El descubrimiento cambia la percepción de la Edad del Bronce y muestra que Troya era un centro de civilización temprana con conexiones culturales más amplias y un gusto refinado por lo valioso.