Cantabria ofrece una variedad de tapas que reflejan la historia gastronómica local. Las 5 mejores tapas típicas son: Rabas de Santander, hechas con calamares frescos y servidas con limón; Anchoas de Santoña, capturadas en el Cantábrico y conservadas en aceite de oliva; Queso de nata de Cantabria, elaborado con leche de vaca y madurado durante al menos dos semanas; Bonito del norte, utilizado en ensaladas con pimientos asados y aceite de oliva virgen extra; y Mejillones, cocinados en diferentes salsas o servidos al vapor con limón. Estas tapas pueden disfrutarse en los bares de Cantabria, acompañadas de cerveza, vino blanco o vermut.