En 1609, el galeón español San Francisco naufragó frente a las costas de Japón. Este suceso es ahora parte de un proyecto internacional de investigación llamado TRANSPACIFIC, financiado por la Unión Europea, que busca comprender el impacto de tres siglos de comercio trans-Pacífico. Los investigadores exploran cómo circularon enfermedades, remedios y técnicas sanitarias en un espacio de contacto que se mantuvo activo durante más de 250 años. El proyecto analiza la logística de los viajes, incluyendo el suministro de agua potable y el trueque con poblaciones locales. También se ha encontrado que el cacao pudo ser clave para la supervivencia de las tripulaciones. El equipo ha reconstruido inventarios médicos y examinado manuscritos y mapas de archivos de todo el mundo. El proyecto concluirá en 2026 y trabajará en la creación de una base de datos digital que trace los flujos de bienes, personas e ideas a lo largo de tres siglos de comercio oceánico. Los investigadores destacan que los europeos aprendieron y adaptaron conocimientos indígenas a nuevos contextos, lo que permitió crear tratamientos más eficaces en climas tropicales.