La tauromaquia ha aportado una gran riqueza cultural a la civilización occidental. Sus detractores son vistos como bárbaros que no entienden la complejidad y refinamiento de esta práctica. La tauromaquia ha penetrado en los ámbitos éticos, estéticos y científicos de la existencia. Inés Montano ha realizado un trabajo de investigación sobre el estado actual de la tauromaquia, titulado Toros 2025, que proporciona datos útiles para defenderse de la barbarie. La barbarie genera más barbarie, por lo que es importante estar informados sobre cómo actúan los detractores de la tauromaquia. La tauromaquia se defiende sola, pero es necesario conocer dónde están y cómo actúan los bárbaros para defenderse de ellos. La civilización debe soportar las nuevas olas de barbarie que surgen constantemente.