Las fronteras en la península ibérica se trazaban con murallas, torres y fortines durante siglos. El castillo de Loarre es un ejemplo de esto, dominando desde las alturas. Las fronteras eran móviles y se desplazaban según las fortalezas caían o resistían, según un ejército cruzara un río o ganara una batalla. Las hubo entre el mundo islámico y el cristiano, entre Castilla y Aragón, o a lo largo del límite con Portugal. El artículo fue escrito por Roberto Ruiz el 1 de noviembre de 2025 a las 22:45 h. En cada una de estas fronteras, un castillo servía de vigía, de punto de paso y de símbolo de poder. El castillo de Loarre es un ejemplo de esto, y su ubicación en las alturas lo convierte en un punto estratégico importante.