Un relieve asirio de casi 3.000 años de antigüedad muestra a soldados cruzando un río con la ayuda de odres inflados. Esta técnica militar permitía mantener la movilidad del ejército en campaña. El relieve forma parte de un programa decorativo en el palacio del rey Ashurnasirpal II, que gobernó entre 883 y 859 a.C. La escena muestra a soldados aferrándose a odres inflados, probablemente hechos con pieles de cabra o de cerdo, para cruzar ríos anchos como el Tigris o el Éufrates. Esta técnica no solo era una cuestión de supervivencia, sino que también ofrecía ventajas tácticas. Los soldados podían sorprender al enemigo por la retaguardia, evitar emboscadas o alcanzar puntos estratégicos sin ser detectados. El uso de odres como flotadores demuestra una comprensión empírica del cuerpo humano, de la flotabilidad y del uso del entorno natural para fines militares. La técnica se utilizaba en campañas donde la movilidad lo era todo, y se cree que los odres también servían para proteger armamento, suministros e incluso documentos de campaña.