En las afueras de Székesfehérvár, Hungría, arqueólogos han descubierto la tumba intacta de un guerrero ávaro del siglo VII, con un sable curvado de hierro, joyas de vidrio y adornos de plata. El hallazgo data de entre 670 y 690, y se considera uno de los más importantes en la arqueología europea reciente. La tumba fue descubierta gracias a un programa de detección arqueológica basado en imágenes satelitales. El sable, de hoja curvada, presenta restos de ornamentación y marcas de forja que hablan de un nivel técnico y estético avanzado. Junto al sable, se encontraron un cuchillo largo, piezas de cinturón decoradas con plata, cuentas de vidrio y lazos dorados para el cabello. El descubrimiento ayuda a rellenar un vacío importante en la historia de los ávaros, un pueblo nómada que dominó Europa Central durante varios siglos. La tumba demuestra que los ávaros de finales del siglo VII mantenían un alto grado de sofisticación y que su cultura era una síntesis única de elementos esteparios y bizantinos.