En una cantera siria, se descubrió un fósil de tortuga marina extinta llamada Syriemys lelunensis, que vivió hace más de 54 millones de años. El análisis del fósil, que incluye un molde interno del caparazón, la pelvis y ambos fémures, permitió una reconstrucción detallada mediante tomografías computarizadas. El caparazón mide 53 cm de largo y 44 cm de ancho, con forma ovalada. El fósil fue descubierto en 2010, pero permaneció almacenado durante más de diez años hasta que, en 2023, un geólogo local notificó su existencia a la paleontóloga sirio-brasileña Wafa A. Alhalabi, quien lideró el estudio internacional publicado en Papers in Palaeontology. El análisis filogenético posicionó a Syriemys lelunensis como pariente cercano de Cordichelys antiqua, una especie egipcia del Eoceno tardío, lo que convierte al fósil sirio en el miembro más antiguo confirmado del grupo Stereogenyini, adelantando su origen evolutivo en más de diez millones de años. El descubrimiento ofrece pistas sobre el ambiente del Eoceno y tiene un valor simbólico, ya que es el primer fósil vertebrado formalmente descrito en Siria, un país marcado por el conflicto.