Investigadores suizos han creado una molécula artificial que almacena energía solar de manera controlada, inspirada en la fotosíntesis vegetal. La molécula, desarrollada por el equipo de Oliver Wenger y Mathis Brändlin, logra almacenar cuatro cargas simultáneas bajo irradiación de luz, lo que representa un paso intermedio fundamental para la fotosíntesis artificial. El proceso se activa con destellos de luz que liberan electrones en un extremo y los capturan en el opuesto, creando un equilibrio energético inédito en la investigación. La estabilidad de las cargas durante varios segundos permite iniciar reacciones químicas como la división del agua en hidrógeno y oxígeno, base de muchos combustibles limpios. El objetivo es crear combustibles solares neutros en carbono, capaces de almacenar la energía del Sol de forma estable y utilizable.