Un equipo liderado por Eloisa Poggio ha detectado una gran ondulación vertical en la Vía Láctea, que se extiende por una vasta franja del disco galáctico, afectando a estrellas que se encuentran a entre 30.000 y 65.000 años luz del centro de la galaxia. La onda, bautizada como 'la gran ola', es un fenómeno dinámico que se propaga hacia el exterior en el disco galáctico, y se cree que podría haber sido provocada por eventos violentos del pasado galáctico. Los investigadores utilizaron datos del telescopio espacial Gaia para cartografiar esta onda con una nitidez sin precedentes. La gran ola no es solo una alteración visual en la distribución de las estrellas, sino un patrón sistemático en su movimiento vertical. Las estrellas jóvenes se mueven al unísono con la ola, lo que sugiere que el gas del que se formaron también estaba siendo arrastrado por esa misma perturbación. La ESA ya ha anunciado que la próxima liberación de datos de Gaia incluirá información aún más precisa sobre estrellas variables, lo que permitirá trazar estas ondas con mayor resolución y entender mejor las fuerzas que están moldeando nuestra galaxia.