La empresa británica First Light Fusion ha presentado un nuevo enfoque para la fusión nuclear comercial, denominado FLARE. Este modelo separa las fases de compresión e ignición del combustible nuclear, lo que permite reducir pérdidas de energía y mejorar la eficiencia del proceso. La clave está en la llamada «ignición rápida», que evita la necesidad de presiones extremas durante todo el ciclo. El uso de objetivos cilíndricos y litio líquido es otro componente novedoso de FLARE. La empresa asegura que su modelo podría alcanzar una ganancia energética de hasta 1.000, lo que supera por dos órdenes de magnitud los logros actuales. Un centro experimental basado en FLARE podría construirse con apenas una vigésima parte del presupuesto necesario para una instalación como el Laboratorio Nacional de Ignición (NIF) en Estados Unidos. El próximo objetivo es validar cada uno de los componentes en instalaciones experimentales ya existentes. Mark Thomas, CEO de la empresa, afirma que esta tecnología no solo podría transformar el panorama energético global, sino también sentar las bases para una nueva era industrial. La fusión nuclear se presenta como el Santo Grial de la energía limpia, generando enormes cantidades de energía sin emisiones de carbono ni residuos radiactivos de larga vida.