Un equipo de químicos de la Universidad de Copenhague ha desarrollado un material llamado BAETA, que se obtiene transformando plástico PET en un material capaz de capturar CO2 de forma eficiente y sostenible. El proceso químico no requiere condiciones extremas, lo que lo hace escalable y energéticamente viable. BAETA puede funcionar en un rango amplio de temperaturas, desde ambientes normales hasta 150 °C, y puede regenerarse calentándolo para liberar el CO2 y reutilizar el material. Los investigadores buscan financiamiento para producir BAETA a gran escala y esperan que pueda integrarse en las salidas de gases de plantas industriales para reducir las emisiones de CO2. El material puede complementar los esfuerzos de reciclaje y dar un uso a plásticos que de otro modo se convertirían en residuos. El equipo liderado por Margarita Poderyte y Jiwoong Lee está trabajando para hacer que esta tecnología sea una realidad.