Un equipo de químicos de la Universidad de Albany ha descubierto el diboruro de manganeso (MnB2), un compuesto que ofrece una densidad energética superior en un 150% respecto a los materiales actuales utilizados en combustibles sólidos. Esto podría cambiar la forma en que se diseñan los cohetes del futuro, permitiendo una mayor eficiencia y reduciendo el tamaño del combustible espacial. El MnB2 tiene una estructura molecular asimétrica y deformada, lo que lo convierte en un almacén de energía listo para liberar potencia en el momento justo. La síntesis del compuesto requiere temperaturas extremas de hasta 3.000 °C y una herramienta especializada llamada arc melter. El equipo de investigación también ha identificado otras aplicaciones posibles para el MnB2, como mejorar catalizadores automotrices y procesos químicos complejos. El descubrimiento del MnB2 es un ejemplo de cómo la investigación básica puede desembocar en descubrimientos con aplicaciones prácticas y de gran impacto. El profesor Michael Yeung y su equipo han trabajado en el proyecto, que comenzó con la búsqueda de materiales más duros que el diamante. El MnB2 es estable y no presenta riesgos de combustión espontánea, lo que lo convierte en un candidato seguro para el transporte y almacenamiento. La investigación en nuevos compuestos como el MnB2 es una apuesta hacia la independencia tecnológica y la sostenibilidad.