Una investigación conjunta de las universidades de Tübingen y Arizona ha demostrado que la producción de láminas estandarizadas de piedra para herramientas compuestas en el Paleolítico Superior no fue el resultado de una sola corriente cultural, sino que floreció de manera independiente tanto en el sur de Europa como en el Levante mediterráneo. El estudio, publicado en el Journal of Human Evolution, analizó miles de artefactos líticos provenientes de cuatro sitios arqueológicos clave, encontrando diferencias significativas en los procesos de fabricación y las secuencias técnicas empleadas. Esto sugiere que los grupos de cazadores-recolectores europeos del Protoaurignaciense no heredaron ni copiaron la tecnología del Ahmariense levantino, sino que desarrollaron sus propias soluciones adaptativas frente a retos comunes. La investigación demuestra que la creatividad humana florece en distintos rincones del planeta casi al unísono, pero sin necesidad de un hilo conductor común. Los hallazgos refuerzan la idea de que la invención no fue patrimonio exclusivo de una población fuente, sino que puede haber sido el resultado de procesos locales de innovación, posiblemente influenciados por el entorno, la disponibilidad de recursos y el contacto con otras especies humanas como los neandertales. La investigación se centró en cuatro sitios arqueológicos clave, tres en Italia y uno en Líbano, y se analizaron miles de artefactos líticos, lo que permitió reconstruir un pasado mucho más matizado, donde la creatividad humana florece en distintos rincones del planeta.