En agosto de 2018, el investigador Ben Hoefnagels compró en Agadir, Marruecos, una roca espacial identificada como Northwest Africa 12264, que pesaba 50 gramos. Un estudio reciente publicado en Nature Communications Earth & Environment reveló que este fragmento podría haberse formado hace 4.564 millones de años, coincidiendo con la edad de los basaltos presentes en las cortezas de los planetas del sistema solar interior. La composición de NWA 12264 indica que su formación ocurrió al mismo tiempo que la de los planetas rocosos cercanos al Sol, lo que significa que el nacimiento del sistema solar no siguió un patrón ordenado por distancia. Los investigadores destacan que este meteorito ofrece la primera evidencia directa de un manto rico en olivino de un cuerpo formado en el sistema solar exterior. Esto abre una puerta a nuevas interpretaciones sobre la formación planetaria en otros sistemas estelares. El hallazgo de este meteorito ha terminado convirtiéndose en una ventana al pasado, capaz de desafiar y remodelar teorías que creíamos firmes sobre nuestro propio origen.