Un estudio publicado en Journal of Human Evolution sugiere que la alimentación a base de carroña fue vital para el Homo sapiens y la evolución humana. La carroña proporcionaba carne, médula y grasa nutritiva, lo que pudo haber influido en el desarrollo del cerebro, las habilidades sociales y la tecnología. Los humanos pueden recorrer grandes distancias con un gasto energético relativamente bajo, lo que constituye una ventaja cuando se busca carroña dispersa. La coordinación social permitía explotar dichos recursos de manera cooperativa, lo que pudo haber favorecido el desarrollo de estructuras de liderazgo, intercambio y vínculo social. El estudio sugiere que la conducta del carroñeo prolongado podría explicar parte de las adaptaciones humanas tempranas, como la reducción del intestino, el aumento del tamaño del cerebro y la especialización en la fabricación de herramientas. El estudio se publicó en 2025 y se titula 'Revisiting hominin scavenging through the lens of optimal foraging theory'. Los autores del estudio son Ana Mateos y otros. La carroña pudo haber sido un factor clave en el desarrollo de los rasgos distintivos de los humanos.