El descubrimiento de Ammonite, un objeto helado detectado con el Telescopio Subaru, ha generado interés en la comunidad científica. Ammonite es el cuarto sednoide conocido, con una órbita estable desde hace 4.500 millones de años. Su trayectoria no puede explicarse solo con la influencia de los planetas gigantes conocidos, lo que sugiere la presencia de un planeta invisible. En 2016, los astrónomos Michael Brown y Konstantin Batygin propusieron la hipótesis de un planeta oculto que deformaría las órbitas de cuerpos del Cinturón de Kuiper. El caso de Ammonite encaja en esta teoría, con una órbita excéntrica y alejada que implica la presencia de algo más poderoso. El equipo liderado por el Dr. Fumi Yoshida sugiere que la presencia de objetos con órbitas alargadas implica que algo extraordinario ocurrió en la era temprana del Sistema Solar. Ammonite está demasiado lejos de Neptuno para sufrir su influencia, lo que refuerza la idea de que un planeta oculto moldeó su órbita. Este hallazgo no confirma al Planeta Nueve, pero lo convierte en una hipótesis más difícil de ignorar.