El asteroide 2025 FA22, descubierto en marzo con el telescopio Pan-STARRS 2 en Hawái, mide entre 130 y 290 metros, lo que lo convierte en un objeto capaz de provocar daños regionales si impactara contra la Tierra. Aunque no chocará, su paso el 18 de septiembre es una oportunidad para ensayar la defensa del planeta. La Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) lidera una campaña internacional para afinar la capacidad global para calcular órbitas y estudiar propiedades físicas. El objetivo es entrenar a la comunidad científica como si se tratara de un verdadero escenario de emergencia. La Agencia Espacial Europea (ESA) participa en esta campaña, que se extenderá hasta finales de octubre. El asteroide 2025 FA22 se acercará a la Tierra a una distancia superior al doble de la que nos separa de la Luna. Las primeras estimaciones señalaron un posible riesgo de impacto para el año 2089, pero nuevas observaciones descartaron cualquier posibilidad de colisión. La campaña busca coordinar el intercambio de datos en tiempo real y probar protocolos que podrían marcar la diferencia entre la prevención y el desastre. La defensa planetaria es un campo en el que cada dato cuenta, y la historia reciente de asteroides como Chelyabinsk en 2013 recordó lo vulnerables que podemos ser.