Los cerdos tienen mecanismos únicos para regular su temperatura sin sudar, dependiendo del barro para no morir de calor. La expresión 'sudar como un cerdo' proviene de un proceso metalúrgico y no tiene base científica. Los cerdos son mamíferos homeotermos con poca capacidad para sudar, por lo que recurren a estrategias alternativas como revolcarse en barro para enfriarse. El aumento de temperaturas globales agrava los riesgos para los cerdos, especialmente en explotaciones intensivas. El calor extremo puede provocar estrés térmico, reducir el rendimiento productivo y afectar la salud de los animales. Los expertos insisten en adaptar prácticas ganaderas para garantizar la salud y dignidad de los animales. El artículo destaca la inteligencia y capacidad de aprendizaje de los cerdos, y desmiente la creencia de que son 'tóxicos' por no sudar. La eliminación de toxinas se realiza principalmente a través del hígado, riñones y sistema digestivo, no por las glándulas sudoríparas.