Un equipo internacional de científicos cree haber encontrado una pista sobre la materia oscura en el corazón de la Vía Láctea. La emisión persistente de rayos gamma que no se puede explicar por estrellas, agujeros negros o nubes de gas, podría ser el primer rastro visible de la materia oscura. Las simulaciones de supercomputadora identificaron un patrón que reproduce exactamente esa misteriosa radiación. La coincidencia podría ser más que casualidad, podría ser el primer rastro visible de la materia oscura. La materia oscura no emite ni refleja luz, lo que la hace indetectable por los telescopios convencionales. Su existencia se deduce únicamente por los efectos gravitatorios que ejerce sobre las galaxias y cúmulos estelares. El equipo de Johns Hopkins ya prepara el siguiente paso: extender sus simulaciones a galaxias enanas que orbitan la Vía Láctea. Si en ellas también se detecta el mismo tipo de luz gamma, la hipótesis de la materia oscura ganaría una fuerza imparable. El concepto de materia oscura surgió en 1933, cuando Fritz Zwicky descubrió que las galaxias de los cúmulos se movían más rápido de lo que la materia visible permitía. Décadas después, Vera Rubin confirmó que lo mismo ocurría dentro de las propias galaxias. Los científicos estiman que el 85% de toda la materia del universo es oscura, pero nadie ha podido detectarla directamente. Miles de experimentos han buscado sin éxito una señal inequívoca. El Conjunto de Telescopios Cherenkov (CTA) podría inclinar la balanza en los próximos años.