Millones de personas viajan en tren sin cinturones de seguridad. La decisión se basa en una combinación de ingeniería, comportamiento humano y estadísticas. Los trenes no experimentan frenadas bruscas ni colisiones frontales frecuentes, lo que reduce los movimientos violentos. La Comisión Europea indica que el riesgo de muerte en trenes es de 0,09 por cada mil millones de kilómetros recorridos, 28 veces menor que en automóviles. Los sistemas de seguridad estructural, como bogies y amortiguadores, están diseñados para absorber impactos sin depender del sujeción de los pasajeros. La instalación de cinturones sería poco efectiva y podría incrementar los riesgos en ciertos escenarios. Los asientos modernos incluyen estructuras que absorben energía durante una colisión. El diseño interior de los trenes considera la distribución uniforme de masas y el bajo centro de gravedad, lo que reduce el riesgo de vuelcos. La industria mantiene que los cinturones de seguridad podrían comprometer la esencia del viaje en tren.