Investigaciones recientes sugieren que los neandertales tenían una voz potente, aguda y capaz de formar lenguaje. La entrenadora vocal Patsy Rodenberg utilizó reconstrucciones de cráneo, garganta y cavidad torácica para recrear el posible timbre de los neandertales, concluyendo que su voz habría sido más aguda y nasal, con gran potencia gracias a su tórax voluminoso. Estudios indican que el tamaño y estructura de su cerebro eran comparables a los nuestros, lo que sugiere que disponían de redes neuronales capaces de sostener un lenguaje. Análisis de su cóclea y sistema auditivo muestran que estaban preparados para percibir palabras, no solo sonidos. Probablemente, su comunicación estuvo formada por palabras cortas y sonidos onomatopéyicos, y su gran capacidad torácica les habría permitido frases más largas sin necesidad de respirar con tanta frecuencia.