Un estudio reciente sobre ADN antiguo muestra conexiones inesperadas entre Inglaterra y África en la temprana Edad Media. La identificación de ascendencia africana en varios restos humanos procedentes de la Inglaterra del siglo VII se ha convertido en uno de esos hallazgos capaces de transformar nuestra comprensión de los patrones de movilidad y las interacciones sociales en la temprana Edad Media. Los resultados plantean cuestiones fundamentales sobre el alcance de los contactos intercontinentales en un momento en el que comenzaban a formarse las identidades políticas y culturales de la Europa noroccidental. El análisis de los restos humanos hallados en Kent y Dorset muestra evidencias genéticas que cuestionan las narrativas tradicionales. La investigación se centró en el ADN antiguo extraído de los restos óseos, una técnica que ha revolucionado los estudios arqueológicos. El equipo se apoyó en técnicas de secuenciación de última generación y encontró un patrón inequívoco: la presencia de un componente de ascendencia procedente de África occidental. El estudio publicado en Antiquity obliga a repensar las nociones de identidad y diversidad en la Inglaterra anglosajona. La historiografía tradicional ha tendido a imaginar sociedades relativamente homogéneas, pero la presencia de individuos con ascendencia africana muestra que el paisaje humano de las islas fue mucho más rico y variado. El estudio de los individuos de Kent y Dorset, por tanto, constituye una aportación fundamental para la historia de la Inglaterra altomedieval y, más ampliamente, para la comprensión de las conexiones globales en el pasado.