Un estudio realizado en Senegal y Gambia encontró que el tipo de desastre climático influye en la decisión de migrar. Se encuestó a más de 5.700 jóvenes entre 15 y 35 años, y se descubrió que quienes experimentaron sequías tienen un mayor deseo de migrar y mayor probabilidad de tener planes para irse en el próximo año. En cambio, no se encontró evidencia de que las personas afectadas por desastres repentinos tengan mayores deseos de migrar. El estudio sugiere que la percepción de irreversibilidad y la pérdida de esperanza son clave para entender la relación entre cambio climático y migración. Los resultados también tienen implicaciones políticas, ya que cuestionan las narrativas catastrofistas que predicen un éxodo masivo del Sur global hacia el Norte. En lugar de eso, se sugiere que la migración puede convertirse en una estrategia racional de supervivencia, especialmente entre los jóvenes, cuando los efectos del cambio climático son persistentes y percibidos como irreversibles.