La NASA enfrenta una crisis debido a la pérdida masiva de personal, con más de 4.000 empleados civiles abandonando la agencia en 2025. La propuesta de presupuesto para 2025 presentada por la administración de Donald Trump plantea una reducción del 25% en los fondos de la agencia, lo que ha llevado a decisiones internas que reflejan una implementación anticipada de los recortes. El enfoque exclusivo en el programa lunar Artemis ha sido el único que no ha sufrido recortes ni interrupciones, mientras que el resto de las misiones, especialmente las que abordan el cambio climático, la astrobiología y la ciencia planetaria, están siendo puestas en pausa o directamente eliminadas. La salida de empleados con alta experiencia y conocimiento institucional está dejando vacíos que podrían tomar años en reconstruirse. La NASA se encuentra en un punto crítico, enfrentando el desafío de adaptarse a nuevas realidades presupuestarias y políticas sin perder su esencia como motor de conocimiento científico. La transición hacia una colaboración más estrecha con el sector privado podría traer eficiencias, pero también plantea dilemas sobre autonomía, prioridades y valores. El Instituto Goddard de Estudios Espaciales perdió su sede en Nueva York, lo que supone un golpe significativo a la investigación climática. El empresario Jared Isaacman ha expresado su intención de acelerar los lanzamientos tripulados y aumentar misiones científicas con presupuestos más ajustados.