El telescopio espacial James Webb sufrió un problema de enfoque, pero gracias a un equipo de investigadores de la Universidad de Sídney, liderados por el profesor Peter Tuthill, se desarrolló un software llamado AMIGO que corrigió digitalmente el error. El software simuló el comportamiento óptico y electrónico del Webb en el espacio y diseñó un algoritmo que restauró la calidad original de las imágenes. La corrección tradicional habría requerido una misión de mantenimiento, pero el equipo australiano logró lo impensado. El impacto fue inmediato, y el Webb captó con precisión inédita un exoplaneta tenue y una enana marrón roja orbitando la estrella HD 206893, a unos 133 años luz. El código fue compartido con observatorios de todo el mundo, abriendo la puerta a un nuevo paradigma: reparar desde la Tierra lo que orbita el espacio. El profesor Ben Pope describió este avance como un cambio estructural en la forma de operar misiones científicas.